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lunes, 10 de marzo de 2014

Casa de Aníbal González.

Aníbal González es un arquitecto español. Es el principal referente del regionalismo andaluz de principios del siglo XX. Nació en Sevilla en 1876 y era el primer hijo de los tres que tuvieron Catalina Álvarez-Ossorio y Pizarro y José González Espejo, sus estudios universitarios supusieron un esfuerzo para su familia que no poseía grandes recursos económicos, desde joven comenzó una gran afición hacia los libros, llegando con los años a completar una gran biblioteca.
Él se inspiró en diferentes estilos, los cuales pudo incluso combinar, tratando de usar materiales tradicionales. Siempre aportó un toque personal y sevillano a todos sus edificios. Fue vicepresidente del Ateneo de Sevilla.


                                             
                                                             Imagen de Aníbal González

El 25 de noviembre de 1902 recibió el título de arquitecto tras superar el examen de reválida con el número uno de su promoción.
El 9 de enero de 1920 sufre un atentado junto a su casa del que sale ileso, en el que le disparan dos tiros que no llegan a acertarle y del que fue autor un grupo anarquista del sindicato de peones albañiles, relacionado con la huelga de la construcción que en aquellos días se vivía en Sevilla. La reacción contra el atentado se materializó en una manifestación en su apoyo que recorrió la puerta de su casa. Desde entonces se dice que siempre iba acompañado por un guardaespaldas.

                                         
                                                     Casa de Aníbal González en Sevilla


El primer estilo arquitectónico adoptado por Aníbal González, tras finalizar sus estudios universitarios, fue el del modernismo, a pesar de que el estilo imperante en esa época, en Madrid, ciudad en la que había realizado sus estudios, era un estilo más tradicional, de líneas historicistas y academicistas, parece que pudieron pesar con más fuerza las influencias vanguardistas procedentes de Europa y Cataluña. Su adscripción al movimiento modernista le llevó a levantar diferentes edificios de este estilo en la ciudad de Sevilla, hecho del que hoy día quedan pocas evidencias, puesto que la destrucción de muchas de sus obras, hace que apenas se conserven edificios de este periodo. Sus obras más destacadas son el desaparecido Café de París, las casas para Laureano Montoto en la calle Alfonso XII y la subcentral eléctrica de la calle Feria.
También se atribuye la jabonera de Villanueva de la Serena.
A comienzos de 1927, por diversos roces con el nuevo comisario regio de la Exposición, José Cruz Conde, dimite como arquitecto director de la Exposición.
Cuando murió en 1929, a los 52 años de edad, estaba en la ruina, de manera que hubo que recaudar dinero para conseguir una casa para la familia. Está enterrado en el cementerio de San Fernando de la capital hispalense. El panteón, de diseño del arquitecto, es famoso por tener en su interior una copia del Cachorro.
Tras la muerte de Aníbal González, el pueblo de Sevilla decidió regalar a su familia una casa, en la entonces Avenida Reina Victoria. De su diseño se encargan, José Espiau y Juan Talavera y Heredia. Ambos grandes amigos enfrentados desde el incidente de la monumental, se reencuentran para rendir homenaje a Aníbal González. La casa se construye entre los años 1930 y 1932, siendo una de las villas más bellas de toda la avenida. Gran parte de esta belleza procede de sus miradores, que se abren a la avenida. Por un lado el mirador de Talavera, de doble arco de gran peralte, que recuerdan incluso a los de la mezquita de Córdoba, incorporándose un elemento decorativo, los festones de ladrillo tallado bajo las pilastras del mirador, siguiendo corrientes barrocas dieciochescas. Por otro tenemos lado el mirador ancho, que podemos atribuir a Espiau, dada la similitud que guarda con otros, como el de la calle Feria con Cruz Verde. Este mirador da volumen al edificio, formado por pequeñas ventanas de arco de medio punto, usa como elemento decorativo cuadrados de ladrillo tallado. El ladrillo tallado, resalta sobre el paramento blanco y es muy usado en la villa para la decoración de la misma, en modo de friso, cornisa e incluso en los clásicos marcos de puertas, marcos que nos recuerdan a construcciones y bocetos de Aníbal González quien sentía especial predilección por las formas clásicas, donde el ladrillo tallado daba mucho juego.

                           
                          Casa que regaló el pueblo de Sevilla a la familia de Aníbal González

 
                              
                                                    Miradores de la casa de Aníbal González

                     
                        
                                           En esta imagen se ven los dos miradores de la casa


                                         
                                                     Detalle de marco de ladrillo tallado



                       
                                                    Inscripción que le hicieron tras su muerte


En su fachada se halla un azulejo que recuerda el origen de la villa: “Esta casa hogar de la familia del gran arquitecto Don Aníbal González Ossorio se hizo mediante el esfuerzo y la aportación de todas las clases sociales deseosas de rendir un póstumo homenaje glorioso artista hispalense. La ciudad de Sevilla se enaltece a sí misma recordando en este lugar, al hombre insigne que levantó en su recinto tantas obras de imperecedera belleza. MCMMXXXII”.
En Sevilla le hicieron una estatua en su honor.

                                    
                                                        Estatua que le hicieron en su honor


La casa de Aníbal González en Zafra se encuentra en la calle Gobernador  nº 9, junto al Casino. Actualmente viven en ella la familia Ramírez Salas.
Se construyó en 1931 y se encuentra en muy buen estado. Está distribuida en tres huecos enmarcada por encintados de ladrillo aplantillado y azulejos sevillanos. La planta baja es muy plana y tiene rejas enrasadas en las ventanas.
En la primera planta hay ventanas con rejas que sobresalen y un balcón central.
Se localiza en una de las calles de Zafra donde mejor se conserva la arquitectura.
   



                               
                                               Yo delante de la casa de Aníbal González.



                      
                                                           Los balcones de dicha casa.

                            
                                                La fachada de la casa de Aníbal González


                        
                                                   Placa en la fachada de Aníbal González.


BIBLIOGRAFÍA:

-          TORO FERNÁNDEZ, B.: “Urbanismo y Arquitecturas Aristocráticas y de Renovación Burguesa en Zafra (1850-1940)”. Badajoz, 1994.

- GONZÁLEZ SERRANO, A.: "Aníbal González, el primer arquitecto regionalista andaluz. Aldaba, nº 31. Martos, 2011; pp.78-88.
Antonio Salazar Fernández.

Era abogado y el primer Cronista Oficial de Zafra D. Antonio Salazar Fernández nació en 1893 y murió en 1975. Fue también el primer historiador que utilizó el método científico para acercarse al pasado de la ciudad.
Era un lector incansable y bibliófilo, contó con una estupenda biblioteca que aún se conserva íntegra en el domicilio familiar de la calle Gobernador a modo de exposición.



                                                   Dibujo de Antonio Salazar Fernández

 Obra suya es El Castillo de El Castellar (Datos para la Historia de Zafra), que fue publicado en 1955 y de este libro se hizo una edición facsímil en el año 2005 ,en 2013 fue expuesta en el Museo de Santa Clara, y toda una serie de artículos que vieron la luz en la Revista de Estudios Extremeños o en la de Zafra y su Feria.
Es importante señalar que sus escritos siempre estuvieron animados del rigor, que procuró alejarse de las fantasías y los datos no contractados.


                           
                                     Libro El Castillo de El Castellar de Antonio Salazar Fernández

La exposición “Una mirada a la biblioteca particular de D. Antonio Salazar Fernández”, instalada en la galería alta del Museo, pretende dar una visión de la producción del cronista zafrense, de sus relaciones socioculturales y de su amor por los buenos libros.
Por su labor, el Ayuntamiento de la ciudad tuvo a bien dar su nombre a la Biblioteca Pública Municipal.
La Biblioteca queda inaugurada el 19 de junio de 1957 en un local de la sociedad “El Casino de Zafra”. A lo largo de los años ha tenido diferentes sedes: dependencias de la Casa Consistorial, instalaciones del Centro de Extensión Cultural y “Colegio Público Manuel Marín”. Finalmente se traslada en 1988 a la sede que ocupa actualmente, el edificio de la Lonja de contratación, construido en la década de los años sesenta.
Desde 1981 la Biblioteca Municipal lleva el nombre de este importante cronista de la Historia de Zafra, Antonio Salazar Fernández.

             
                                                Nombre de la biblioteca pública de Zafra


También fue fundador de la cofradía Nuestro Padre Jesús de Nazareno y María Santísima de la Esperanza. Esta cofradía se fundó el 18 de enero de 1920 en la Iglesia de la Candelaria.

BIBLIOGRAFÍA:

-          SALAZAR FERNÁNDEZ, A.: “El Castillo de El Castellar (datos para la Historia de Zafra)”. Badajoz, 2005.

sábado, 1 de marzo de 2014

Manuel Díaz de Terán Fernández.

Manuel Díaz de Terán Rodríguez, su esposa Mercedes Fernández García y sus hijos Dolores, José y Manuel, a finales del siglo XIX, se trasladan de Sevilla a Zafra, aproximadamente en 1883 montando un pequeño establecimiento para vender maderas. Como el negocio fue próspero, decidió montar también una pequeña fundición de hierro.
En el año 1903 compraron un terreno al ayuntamiento, conocido como Campo de Sevilla donde se estableció la fábrica, en un antiguo almacén de corchos, propiedad de Don José Roger. 
En 1911, Manuel Díaz de Terán Rodríguez decide repartir la empresa entre sus hijos para poder retirarse y dos de ellos Manuel y José continúan con la empresa.

En 1914 Manuel Díaz de Terán se ausenta. Años después el Gobierno de la nación le concede la Medalla al Trabajo, parece ser que la merecía. A la cabeza visible de la empresa le revela su hijo José Díaz de Terán Fernández. Junto a éste le acompaña su hermano Manuel y más tarde su sobrino Antonio Vicente Díaz de Terán.
La empresa de Díaz de Terán fue adquiriendo fama como fundición y comenzó la fabricación de maquinarias para distintos usos. En los difíciles años de guerra que siguieron al golpe de estado del fascismo en España, la fabricación fue creciendo debido a la escasez de maquinaria y en los primeros años del franquismo, se inicia la construcción del primer motor Diter, aproximadamente en 1940, pero no es hasta 1949 cuando se consigue el motor con patentes propias. 
La intensa lucha de supervivencia y la gran visión de Don Manuel Díaz de Terán lo llevan a la fundación de la empresa que recibía sus apellidos en el año 1883. Al parecer, Manuel Díaz de Terán llegó a Zafra desde Sevilla en la segunda mitad del siglo XIX huyendo de las tropas de la reina Isabel II.
Manuel y su humilde familia, una vez asentados en la pequeña localidad (pequeña porque por aquel entonces contaba con unos 5.000 habitantes) y buscando el pan para sus hijos montó un negocio dedicado a la venta de maderas. Conforme pasaban los años, nuestro protagonista observaba como el negocio iba en auge y las ganancias en aumento, lo que le llevó a lanzarse a la aventura y, a pesar de los difíciles tiempos que atravesaba el país, amplió su negocio con una fundición de hierro, germen de lo que hoy es DEUTZ SPAIN.
En sus primeros años aquella fundición no iba mal, de tal forma que fue adquiriendo fama. Según reflejan documentos históricos, fue de vital importancia la ayuda que Díaz de Terán recibió por parte de un religioso, al cual se le atribuye la fundación del Convento de ‘El Rosario'. Al parecer, este señor realizó un elevado número de encargos.
La palabra DEUTZ DITER es una palabra famosa en el mundo del motor y tiene su origen en el apellido Díaz de Terán, pues se trata de la unión de las dos primeras sílabas de cada vocablo. También es el apellido del señor que puso en marcha la factoría segedana.
Tal vez por aquellos entonces Díaz de Terán no era consciente de la repercusión que tendría aquella pequeña fundición de herraduras de caballería y rejas de ventana. Todo lo que se hacía seguía un proceso artesanal y manual y el trabajo no era fácil, pero poco a poco y sorteando los baches inevitables, la empresa fue tomando forma y adquiriendo fama como fundición, hasta tal punto que antes de la Guerra Civil Española, comenzó a fabricar todo tipo de maquinaria destinadas a todo tipo de actividades, pero principalmente centrándose en la agricultura, una de las actividades predominantes del momento. Destacan de esta época la fabricación de bombas de trasiego de líquido, tornos, hornos panificadores, norias para la extracción de agua, las prensas de vino,… elementos de los que aún quedan restos a lo largo de la comarca extremeña.  60 años después algunas huertas siguen regando con norias en las que aún puede verse la inscripción: TERAN.
Con el estallido de la Guerra Civil, los talleres se emplearon en la elaboración de elementos bélicos, mientras tanto el negocio seguía manteniendo su línea de crecimiento y la plantilla no dejaba de aumentar. A pesar de las dificultades de este periodo histórico, Díaz de Terán supo ver una opción de despegue en un periodo de complejidad, es que la escasez de maquinaria llevó a Díaz de Terán a embocarse en su fabricación.



Fundadores de la Diter




La empresa Diter en la antigüedad




Foto del personal que había en la Diter antes del año 1936




Anuncio del motor diésel




Presentación del motor LK-10.000



                                 
                                         


                             
                                 




Salón Romero.


La actual Plaza de España recibía el nombre de Campo de Sevilla y, como podemos ver en alguna foto antigua, era un terreno baldío que estaba ocupado en parte la Albuera de Zafra. Es a finales de siglo XIX cuando se decide ganar este terreno para proceder al ensanche de la ciudad, cuyo crecimiento intramuros era ya imposible. De hecho, en 1883 se decide vender parte de los terrenos del campo para poder comenzar a edificar en ellos, lo que supone restar sitio al rodeo que se celebraba tradicionalmente en esta importante extensión de tierra. En 1910, José Antonio Díaz de Terán (fundador de la DITER)  monta el armazón de lo que luego será el Salón Romero. El teatro Salón Romero se construyó en 1911, un nuevo local, más amplio y modernizado, por entonces, de una serie de adelantos, que daban prestigio a las representaciones escénicas, a las que tan acostumbrada había estado la pasada sociedad zafrense, en su viejo coliseo y el Hotel Cabañas en 1912 son los primeros edificios que se construyen, y junto al Instituto Médico y al bloque de los Fernández Pina, empezarían a dar forma a la plaza que en la actualidad conocemos.

El Teatro Salón Romero debe su nombre a don Victoriano Romero Moreno, que era un hombre emprendedor que vivió en zafra a principios de este siglo y era conocido vulgarmente con el nombre de ‘el maestro Vito’.

Con sus estudios de arquitectura y su profesión de maestro de obras, contribuyó a la realización de algunos trabajos de los que Zafra se benefició extraordinariamente. Él, entonces, desmantelado y casi agreste Campo de Sevilla, fue virtualmente modificado por las construcciones que este maestro llevará a cabo en toda su manzana, en la que se situaron el Café Salón Romero, el Teatro Salón Romero y el Hotel Cabañas, tres empresas fundamentaron el paso desierto, hacia la modernización de la población.

El Teatro tenía un aforo de 500 personas y a cada lado del patio de butacas había dos pequeños palcos para los invitados especiales.
En el interior había un bar.

La estructura interior era muy sencilla, los herrajes de las barandillas que separaban las dos plantas eran onduladas, era un edificio modernista.

En el año 1965 desaparece el Teatro Salón Romero por un incendio.


                 
                                                    El Teatro Salón Romero en el año 1911


          
                                                          Todos los asientos del Teatro


       
                                                     Entrada del  Teatro Salón Romero


                 
                                       Zona del edifico dedicada al bar hacia los finales años 20


                     
                                                       Planta alta del Teatro Salón Romero



                      
                                                  Trágico final del Teatro Salón Romero en 1965
Espadaña de Santa Marina.

Una espadaña es una estructura mural (construida en un muro)  que se prolonga verticalmente sobresaliendo del resto de la edificación, y suele acabar en un pináculo. Puede disponer de uno o más vanos (huecos abiertos en una pared) para albergar campanas sin necesidad de una torre. En el románico se daban en Europa estas estructuras, si bien se optaba en general por construcciones más complejas. El término de espadaña procede del latín gladius, que significa espada.
Habitualmente se alzan sobre el hastial (parte superior triangular de la fachada de un edificio) de poniente, o sobre los muros laterales de la iglesia, aunque en algunas ocasiones se alza sobre el hastial este o en un muro independiente adosado al templo.
En bastantes ocasiones la espadaña se alza sobre los muros laterales, tanto al norte como al sur. En esos casos, su peso carga directamente sobre la propia estructura del muro. El número de vanos es variable, según las necesidades de alojar campanas.
 En principio la espadaña sería la "hermana pobre" del campanario, aunque hay casos que la espadaña eclipsa al resto del templo.




                                    
                                                 Espadaña de la iglesia de Santa Marina.


La espadaña de la iglesia de Santa Marina se encuentra en Zafra, Badajoz. Tiene tres arcos donde van situadas las campanas, termina en pico donde normalmente las cigüeñas hacen sus nidos, ya que tiene gran altura, sobresale de los tejados de las casas de los alrededores. Se puede hacer con distintos materiales como piedras, ladrillos, sillares…
Consta de cuatro pilares, los dos de los laterales terminan en pináculo.
Esta espadaña en la antigüedad, formaba un conjunto comunicado al Palacio de los Duques de Feria, que ampliaba las dimensiones de éste.
Fue mandada construir por Margaret Harrington y su prima, la Duquesa de Feria Juana Dormen.  En la capilla de la iglesia de Santa Marina se encuentran los restos de Margaret Harrington y sus hijos.
La obra la hicieron Juan Ruiz Trillo, Domingo de la O y Nicolás Gutiérrez, quienes se comprometieron a terminarla en tres años.  La construcción se hizo en torno al año 1605 y se terminaría antes del año 1609.
Sin duda, el edificio resultante forma un conjunto arquitectónico de gran valor junto con el “Parador”, antiguo Palacio Ducal.

Las espadañas que se encuentran en Zafra son las siguientes:
-          La parroquia de Santa Marina
-          El convento de Santa Catalina
-          La iglesia del Santísimo Cristo del Rosario
-          El arco o puerta de Jerez




                                        Espadaña  perteneciente al convento de Santa Catalina





                                                  Espadaña del Santísimo Cristo del Rosario





                                                              Espadaña del arco de Jerez







San Pedro mártir de Verona (Alconera).

San Pedro de Verona, conocido también como San Pedro Mártir, nació en Verona el 29 de junio de 1205 y falleció en Como, el 6 de abril de 1252, es decir, vivió en el siglo XIII. Fue un fraile dominico, inquisidor y mártir italiano.

                                     
                                                       Este es San Pedro Mártir de Verona.

Pedro nació en Verona, de una familia de cátaros, quizá relacionados con el gibelinismo veronés.
Estudió en una escuela católica en Lombardía, por entonces uno de los centros de la herejía, lo que marcó su educación. Tras estudiar en la universidad de Bolonia, ingresó en la orden de los predicadores (dominicos) de la mano de su fundador, Domingo de Guzmán, en 1221.
Inició una actividad apostólica intensa: predicó en el norte de Italia (Milán y Venecia) entre 1232 y 1234. Fue prior en Asti y Piacenza. Su principal obra fue en Milán donde fundó el monasterio dominico de San Pedro del Camposanto.
Luchando contra las creencias cátaras se consagró a la formación cristiana de laicos, a la difusión del culto a la Virgen y a la creación de instituciones para la defensa de la ortodoxia católica. En Florencia trabó nuevas amistades con los después también canonizados Alexis de Falconieri y los otros seis fundadores de la Orden de Siervos de María, los llamados servitas, siendo su consejero.
En 1251 gracias a sus numerosas virtudes, a ser un gran orador y predicador, a su gran conocimiento de la Biblia, a su celo por la Iglesia Católica y a su severidad en su forma de vida, el Papa Inocencio IV lo nombró Inquisidor de Lombardía y prior en Como. Desde que sus superiores lo nombraron en su cargo, evangelizó por toda Italia, predicando en Roma, Florencia, Bolonia, Génova y Como. La gente acudía a verlo y lo seguía, siendo las conversiones numerosas. Habitualmente arremetía contra los católicos de palabra y no de actos.

                                        
                                                  Otra imagen de San Pedro mártir de Verona.

Murió asesinado el 6 de abril de 1252, el sábado de Pascua, al atravesar el bosque de Barlassina, en las proximidades de Séveso, cuando volvía de Como a Milán. Tenía 47 años. Su asesino, un tal Pietro da Balsamo (Pedro de Bálsamo), llamado también Carino, le dio un golpe de podadera en la nuca y una puñalada en el pecho. El crimen habría sido urdido por el obispo hereje Daniele da Giussano y algunos señores milaneses, entre ellos Stefano Confalonieri. El asesino entró en la orden de los dominicos por los remordimientos que le produjo este acto.

                                        
                                            Imagen de la muerte de San Pedro mártir de Verona.

Su festividad se celebra el 29 de abril en Hoya-Gonzalo, Villanueva de Gumiel, Casas de Santa Cruz y en Pinseque. Es el patrón de los inquisidores y de Guaynabo en Puerto Rico, y venerado en San Eustorgio (Milán) y el santuario de Séveso. También es venerado en España, en la isla de Gran Canaria donde es patrón. En la península, en Andalucía destaca el fervor a este santo en Genalguacil, Málaga. Municipio conocido por sus excelentes fiestas patronales, también en Doña Mencía, Córdoba y en la localidad madrileña de Anchuelo. Es el patrón del pueblo de Costur, así como del pueblo de Gelsa.
También es venerado en la ciudad de Valencia (Parroquia San Pedro Mártir y San Nicolás Obispo), y en Anguciana, La Rioja. En la ciudad de Guazapa, en El Salvador. En Ossa de Montiel, Albacete. También se le rinde veneración desde su ermita hasta el pueblo. Siendo cada Domingo de Resurección cuando se traslada al pueblo manchego tras una romería y es el 29 de abril cuando se devuelve a su ermita en otra romería hasta el año siguiente.
En Alconera, provincia de Badajoz (Extremadura), se celebran el 29 de abril las fiestas patronales con el tradicional «Paso de san Pedro». Esta fiesta conmemora el martirio de San Pedro de Verona, la escenificación tiene lugar delante de la parroquia, van vestidos con uniformes militares del siglo XVIII, y recuerdan a los sicarios que dieron muerte al mártir, los soldados se acercan hasta la imagen del mártir, ante la cual se hacen reverencias y lanzan vivas.

                       
                                                    Esto es lo que se hace en la dicha fiesta.

BIBLIOGRAFÍAS:

-          ARÉVALO, J.M.: “La identidad de una cultura local: “servir al santo” o “hacer el paso de los oficiales”. Alconera y su fiesta patronal de San Pedro Mártir de Verona”. Congreso conmemorativo del VI centenario del señorío de Feria (1394-1994): ponencias y comunicaciones: Zafra 29, 30 de abril y 1 de mayo de 1996. Extremadura, 1996; pp. 229-242.

-          PÉREZ ALVARADO, J.M.: “De San Pedro de Verona, su iconografía y el convento de Santo Domingo del Campo, de Alconera”. Congreso conmemorativo del VI centenario del señorío de Feria (1394-1994): ponencias y comunicaciones: Zafra 29, 30 de abril y 1 de mayo de 1996. Extremadura, 1669; pp.163-167.